Poemas

 

 

© Ana Baena Tedo

 

 

a Ray y los Héroes y a tí

 


El humo de los coches no es amargo porque
me lo bebo para desayunar.
cuando ellos conducen solemos imitar a easy ryder y las
carreteras no son suficientemente largas para nosotros.
me gusta beber cerveza cuando duermes en el asiento de atras y veo las estrellas
se que nunca serás mia pero no me importa porque tú duermes y eso basta
esto suena horrible pero no es mi epíteto
para entonces espero tener moto propia y correr lejos
donde el asfalto no sea sólo de perdedores y de solitarios
sabes que te abandonaré al doblar la esquina y aun
asi me sigues como un perro sin correa
a veces me das pena pero por eso no te quiero menos.
No quiero ser siempre el que escriba y a veces el que calle
me gustaría tener una pistola de aire comprimido y disparar al aire
sólo para hacer volar las pesadillas, las cabezas no me importan
esas tienen agujeros por naturaleza pero los sueños son sólidos como piedras,
a veces me choco contra los mios y me duele no atravesarlos,
si los atravesara sería libre,
como tú,
que los perdiste al nacer.
Ahora sólo duermes y miras.
Me gustaría tener tus ojos para ver sin chocarme con nada.
Para ser un ángel sin necesidad de alas.



 


Delirium Tremens

 


***B - beber- beso***

 


Aun es pronto, todavía no he bebido lo suficiente.

No digo mucho, digo sólo lo suficiente.

Nunca dije: atada soy, aunque de cuerdas me trenzaron.

Ni me horroricé por un beso en cualquier parte.

Adoro sólo lo adorable.

Un día, u otro siempre puede asomarse una a la ventana y ver tejados.

Adoro los tejados y beber. Beber en los tejados

Bebo para la tirria, para el dolor de cabeza, para el costipado y para la tristeza, para comprender.

No te entiendo, no me entiendo, no los entiendo, me levanto, miro, está bien, no me quedo.

 

 


***N- Nada- nadie***

 


No paseo. Ni ando. Voy a casa.

Se me cae el bolso, el walkman, el monedero y los pañuelos.

Tengo veinte duros. No me da ni para ahogarme en tabaco.

Te amé escrupulosa y pulcramente.

Deje de ir a la peluquería y la cambíe por la carnicería; te invitaba a cenar.

Eso era una muestra evidente de mi ternura. Como los chillidos a media noche que nadie oía.

No tengo nada. Nada.

 

 

***I - invierno- imaginaba***

 


Olvidé que es recordar, y recordé que olvidar a veces cansa mucho.

Hacia atrás sueño pero tengo insomnio.

Miro un póster pero las hojas de los árboles no se mueven.

La aguja del reloj no se mueve.

Te tuve cuando no te tenía, corre brisa tanto corre que ventea.

Un libro y dos páginas leídas, un café hecho se enfría en la cocina.

Qué cuerpo tienes.

Ya no te quiero, qué hermoso: ya no te quiero.

Suena raro decirlo.

Me da perplejidad tomarte de la mano, y las rayas de tu camiseta qué largas, no te vas a morir nunca.

Paseo de invierno. Paseo en invierno. Paseo por el invierno en el invierno de mi invierno.

Pero ahora es verano, eso fue trescientos sesenta y cinco días antes más o menos, me miraba en el espejo para peinarme pero me impacientaba. No amanecía. Nunca amanecía.

Imaginaba encuentros en la luna con el Sr. nadie que estaba más solo que tú.

Más solo que yo.

Conoces el esplendor y la caida.

El imperio, la invasión y el declive.

Yo de fatiga, cuánto te quise.

 

 

***C - calor - cebolla***

 


Han sido días de mucho calor, el gato apenas come, el pájaro se duerme con la cabeza metida en agua.

Fregando platos notabas el dolor, era tan sencillo que lo obviabas diciéndoselo a tu otra mirada.

Desviabas el ojo al periódico, horarios de carteleras, exposiciones caras, horarios de autobuses.

Yo quería dormir, por la ventana se colaba el sol, los macarrones se me quemaron.

Lo siento, el hamster se murió de pena.

Siempre hay que poner cebolla en la tortilla de patatas, me mordía las uñas mientras reías, tu risa me daba dolor de cabeza.

 

 

***A - ambientadores - armarios***

 


No he sido una celebridad en mi tiempo.

Me dedico a las apuestas de caballos. Los de cuatro patas siempre pierden.

Miro a la gente pasar subidos en zancos, parecen más pequeños que yo.

Una calle con bancos de piedra, se me enfrían las piernas, se me duerme la suela del pie.

Como pipas en la calle, escupo las cáscaras, más tristeza, es horrible este relato.

Voy a morirme, no sé cuándo, pero eso es obvio.

Antes de morirme haré un inventario de ambientadores para quitarme el olor que los demás dejan en mi.

Me importa muy poco el reino del amor, nunca gane concursos de belleza.

Amarte han sido perchas en los armarios.

Soy otra siempre, por las mañanas no se que peluca ponerme, siempre elijo una que me vaya con los guantes.

Me gusta que el camarero me traiga la bebida a la mesa, pero me gusta mas que haya una camarera en la barra.

Presumo de haber reinado pero me desterraron cuando nací.

Sal de aquí.

No, mejor, vete, hoy tomaré café sólo gracias.

 

 

***M - maté - magdalena***

 


La cosa más profunda que he vivido se quedó enterrada bajo tierra y se olvidó.

Creo que fue cuando me ahoge de pequeña, me entro agua en la cabeza y me convertí en delfín.

Ahora sólo me importa pagar al butanero mañana por la mañana.

La puerta de la cocina chirría, anoche maté a una cucaracha, limpiar los cristales me estresa.

Todas las verdades juntas suman una gran mentira sin fecha, ahora no recuerdo ninguna.

Se me confunden las letras de la receta de las magdalenas, tal vez no deberia prepararlas, soy anoréxica, bulímica y diabética.

A mí me gusta pensar en voz alta y cantar encima de la música hasta que no se entiende nada, entonces lo evidente no es real.

 

 

***P - pata - parada***

 


La quinta vez que reescribo el mensaje del contestador, creo que lo tiraré a la basura como los otros tres que compré la semana pasada.

Perdí el móvil en una alcantarilla y al levantar la vista empezó a llover.

Las frases pedantes quedan bien con el color dorado.

Ayer tropecé en el parque y aun no se porque, creo que es porque te confundí con alguien y me sorprendí.

Te lo dije. No creo en dios. A mi la virgen no se me aparece cuando voy a comprar el pan.

La fe es como un caracol que se resbala por una pared con su propia baba y deja un hilillo transparente para que sigamos sus pasos sin perdernos.

Por si luego nos arrepentimos de haber renegado.

Toda tu vida se te escapa o huye cuando esperas en la parada del autobús.

No negué lo que vi.

No vi nada.

Toda mi vida: la ventana, pero al final aquel gorrión de la pata rota salió volando, aunque fuí a tirar la basura y vi una paloma coja.

Soy tu túnica, tu vajilla y tu despecho.

Me voy cansada, me cruje la espalda.

Mañana dicen que hará sol, ojalá nieve.

Sé que ahora las nubes por el día parecen un espeso manto. Una enagua de la abuela, que le salen tres dedos por debajo de la falda.

He perdido la invitación a la fiesta.

No tengo teléfono en casa, me han cortado la luz.




Cerillas

 

enciendo una cerilla
la acerco a la mecha y espero a que prenda
acerco los dedos
pulgar, índice, medio, anular, meñique
recuerdo lo que nunca toqué mientras el fuego me acaricia.


te atrapo entre tuercas de marfil
te sepulto bajo las cenizas del ayer
las baldosas pesan tan poco que te escapas en el primer suspiro


te retuerces como una hormiga sin crucificar
ando por la calle sin mirar las baldosas que piso
intento mirar al cielo traspasando las nubes
no me importa demasiado chocar con las alas de un helicóptero
solo me duele no poder bordear tu nariz
ando por el pasillo tropezando con los clavos
estan tan torcidos que siempre cuelgo los cuadros cuando vienen visitas
luego me preguntas como consigo que no se caigan
eso lo aprendí gracias a los helicópteros


Sólo quiero cocinarte una tarta
mezclaremos los alimentos paso a paso
y los hornearemos como un bebé torpe, que nace del despiste que la urgencia,
batiremos bien los amaneceres huraños
y limaremos la desconfianza de tener que pelear el silencio en terreno propio
te quitaré las cenizas que el pasado te dejó en las pestañas
y te construiré un molde con formas dulces
para que descanses las dudas antes de dormirte.

Compraremos los ingredientes frescos, los inventaremos nosotros,
conjugando los dulces con los amargos
por que los probaremos cada día,
en la ducha, en el pasillo y encima de la cocina
y cuando estemos seguros los pondremos a fuego lento
y esperaremos a que la masa suba
para terminar devorándomos encima del molde
y esparciremos las migajas que nos queden dentro
y comernos con las bocas abiertas
y los pulmones llenos
y las lenguas ávidas de lamer
y la saliva cayéndonos encima y ningún hueco por recorrer
y terminaremos nuestro último bocado
sabiendo que sólo es el principio
de un banquete sin fin.



*

 

Odio tener que descerrajar cada mañana mi cara
y recorrer con las puntas de mis dedos cada nuevo accidente aereo
cada nave sepultada, cada motor sin combustible
recoger cuerpos sin vida y trazar líneas y pendrer vengalas
buscando inútilmente algún superviviente en la cumbre de mi nariz.

No me gusta saber de antemano que debajo de la barra de labios
hay una mueca triste y sin vida
olvidada por alguien que nunca la echará de menos.

Notar como el rimmel ya no quiere volver a las pestañas
donde siempre estuvo porque ya nadie lo roza
ya no con deseo, ni siquiera con incertidumbre, simplemente con tedio.

 

 


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